Destete nocturno

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Debo empezar diciéndoles que este post no tiene nada de profesional, es la historia de una mamá abordando un tema que la comunidad de mamás pidió.

Yo he practicado el colecho y eso ha sido muy útil para mi lactancia especialmente en la noche, pues me ha evitado tener que levantarme cada tres horas a amamantar a mi hijo y eso me ha dado más calidad de sueño; recién nacidos es difícil no tener que levantarse así estemos en colecho, pero cuando están de tres o cuatro meses si puedes notar la diferencia.

A mis dos primeros hijos los amamante catorce meses y a mi hija más pequeña la amamante veinte meses, para muchos el periodo es muy largo, para otros es menos de lo recomendado, para mi y las circunstancias que tuve en mi vida fue el tiempo que pude y quise hacerlo.

Antes de hablar del destete como tal, quiero irme un poco más atrás y hablar del vínculo que logras cuando amamantas, tengo amigas que me dicen que no tuvieron ese vínculo (pero amamantaron un mes o tres máximo) y entiendo que me lo digan, pues el vínculo de amamantar se logra con el tiempo, como todos los vínculos afectivos que tenemos, nos enamoramos de nuestros maridos, fortalecemos los vínculos de amistad y así mismo el vínculo de amor por amamantar a nuestros hijos se genera con el tiempo, el primer mes no se genera vínculo y menos si eres una mamá primeriza pues el primer mes tus esfuerzos no están en generar vínculos afectivos sino en aprender a alimentar a un recién nacido y muchas veces ese mes es rojo y doloroso porque no nos asesoramos previamente, porque no contamos con apoyo y muchas otras razones que ameritan otro post. En ese primer periodo nos obsesionamos con tener bajo control la cantidad de leche que le damos a nuestros hijos, y lo hacemos porque estamos acostumbradas a tener las cosas que nos competen bajo control, terminamos muchas entonces sacándonos la leche para saber cuanto le damos y contando las horas porque alimentar a demanda nos quita libertad. Sin vínculo afectivo (logrado solo con el tiempo), con ganas de controlar lo que no se debe controlar y sin disposición para estar por un tiempo a la merced de la alimentación física y emocional de nuestros bebes no será exitosa la lactancia.

Recuerden que muchas veces, la mayoría de veces, la lactancia no solo alimenta físicamente sino emocionalmente, cuando lloran y están secos, ya comieron, ya durmieron, no hay barrigas templadas entonces entramos en desesperación y nos encontramos con que la teta es la respuesta, calma, consola, tranquiliza, ama, soporta, contiene y muchos otros beneficios por los que las mamás a pesar de que ya comieron volvemos a dar teta. Pero si queremos tener la cantidad de leche que comen bajo control entonces todo lo anterior lo menos preciamos y lo desechamos.

Yo les puedo hablar entonces de un destete nocturno de bebes de once meses en adelante. Cuando hablo de destete nocturno es de no alimentar en lo corrido de la noche tratando así de lograr un sueño menos interrumpido para el bebe y la mamá.  Incluso si consideran es el momento de destetar del todo, yo empezaría por el destete nocturno.

¿Cómo? bueno, en mi caso particular daba mi “última” tetada tipo ocho o nueve de la noche y durmiendo juntos consolaba y explicaba a mi hij@ que ya no había más teta por la noche, en realidad me pasaba que no era hambre lo que los hacía levantar y sentirme ahí cerca les ayudaba a aceptar que no había teta en ese momento, al principio esa destetada no aguanta hasta las seis de la mañana entonces alrededor de las cuatro de la mañana volvía a darle y así lo iba corriendo hasta lograr la noche invicta, sin embargo eso es mínimo un proceso de una semana y es imprescindible acompañar, besar, abrazar y consolar al bebe.

En el día es más fácil porque reemplazaba una teta por comida (después de los seis meses), esto en la liga de la leche dicen que no debe ser así, pues debes darle la teta hasta los dos años a demanda y la comida debe ser un suplemento pero la leche es la comida principal por lo menso por el primer año de vida, sin embargo no todas logramos por diferentes razones a ese año o dos, así que yo en el día especialmente si salía a trabajar reemplazaba un tetero (de mi leche) por una papilla y llegaba llena a darle pecho, este proceso me llevó a darle por unos meses solo mañana y noche, horas muy cómodas para las mamás que trabajan y así evitar un pronto o prontisimo destete.

De cualquier manera, las invito a leer textos en www.nenesdeleche.org y de la liga de la leche: http://www.laligadelaleche.com/  para que estén informadas y así tomen decisiones más acertadas. Sigan su instinto pero infórmense, a veces confundimos el instinto con el cansancio y la comodidad.

*La lactancia y su producción de oxitocina (la hormona del amor) la hacen entre otras cosas una parte de la sexualidad femenina y como todo lo que tiene que ver con la sexualidad es una decisión personal, no de pareja.

Por una maternidad sin culpa y a conciencia.

Conoce nuestro proyecto en http://www.mamasalataque.com

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Red de apoyo entre Mamás

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Mi papá fue una persona que me inculco mucho el amor propio, desinteresado y libre ese que con la maternidad se nos esconde entre el amor visceral que le tenemos a nuestros hijos. Él me preguntó siempre por mi antes que por sus amados nietos, siempre estaba yo primero para él, en forma y fondo, el me hacía sentir que aún existía Juliana antes que la mamá de mis hijos, antes que la mamá de sus nietos que tanta felicidad le habían traído.

Mamás al Ataque es una propuesta de clan, de tribu, de apoyo, es una red de empoderamiento, de conciencia y también de soluciones, es una red que piensa en ti cómo persona y como mamá.

En la maternidad nos encontramos muchas veces perdidas, otras tratando de encontrar un centro que se nos esconde en nuestra infancia y nuestra historia, también nos invade la culpa sin poder siquiera elaborarla y abandonarla,  se nos olvida el SER y nos concentramos en el Hacer.

La maternidad es un viaje que nos lleva a lo más oscuro de nosotras y lo más puro y amoroso, es un viaje individual pero que no tiene que vivirse sola. Mamás al Ataque es una propuesta para tener ese viaje de la maternidad apoyadas, contenidas, comprendidas, informadas y poderosas, ofrece soluciones para aquellas mamás que quieren tener más tiempo con sus hijos y desean vender un producto o un servicio para tal fin, ofrece soluciones para aquellas mamás que están necesitando propuestas innovadoras, de alta calidad y a un precio justo, ofrece información y contenido relevante para una crianza consiente y respetuosa.

Para poder vender productos y/o servicios nuevos y usados en la sección de mamá recicla las mamás se deben afiliar en http://www.mamasalataque.com/#!afiliate/c1jw8, esta afiliación es anual y actualmente tiene un 50% de descuento.  Para las mamás que quieren estar atentas a los productos y servicios que se venden,  los descuentos y beneficios deben registrarse en nuestra página www.mamasalataque.com, este registro no tiene ningún costo. Por último para todas las mamás   que quieren contenido sobre crianza respetuosa pueden seguirnos en Facebook, twitter y en nuestro canal de youtube donde tenemos varios vídeos cortos con tips para tener más herramientas en nuestra crianza.

La invitación final es a que hagamos comunidad, nos apoyemos entre mamás, nos contengamos y nos empoderemos, es una propuesta de apoyo entre nosotras; a las que venden se les ofrece la plataforma de pagos, la promoción de sus productos en redes sociales, página web y a través de nuestra base de datos con nuestro boletín semanal, también el apoyo de otras mamás que quieren comprar para apoyarlas en su intención de tener más tiempo con sus hijos. A las mamás que no quieren vender nada en nuestra plataforma de pagos les ofrecemos productos y servicios de calidad, que les den soluciones a sus días y sus dinámicas multirol, a un precio justo y por una buena causa, descuentos y mucha información para todas.

Los 10 retos de mi maternidad

1. No quería compartir

Cuándo mis hijos fueron bebes no los quería compartir, yo sabía qué hacer, yo me sentía que había nacido para ser mamá y no había nada que me pudieran enseñar; yo lo quería hacer todo sola o con mi esposo, pero esas eran las cuatro manos que quería sobre mis hijos. Era el momento que había esperado toda mi vida y por fin llegaba, lo quería para mi.

Con toda seguridad compartí más a mi tercera hija que a mi primer hijo y debo confesar que lo hice entre otras cosas porque necesitaba ayuda. Pero fui y soy mamá leona, muy  instintiva y animal, muy loca para mis amigas y familia.

 2. Mi lactancia “prolongada”

Di teta a mis primeros dos hijos por trece meses y a mi hija mas chiquita lo hice por un año y ocho meses. Mientras fueran bebes, no tuvieran dientes y no caminaran era una héroe consagrada, había logrado salir adelante con la misión imposible de la lactancia.

Después era incomodo alimentar a mis hijos, amigos y familiares esperaban que fuera algo que hiciera en privado y era casi inapropiado darles teta a mis hijos estando “tan” grandes, eso ya no alimentaba, era un chupo para ellos, yo los estaba malcriando e incomodando un poco con mi decisión.

Yo validé mi decisión instintiva, leí que la OMS dice que se debe amamantar mínimo dos años, les di teta porque era lo mejor para ellos y para mi, porque me conectaba con mis hijos de una manera extraordinaria y única, les di teta todo ese tiempo básicamente porque se me dio la gana y a mi esposo le parecía bien.

3. La crianza respetuosa y con apego

Esta línea de crianza, me hace mucho sentido, todo el sentido. Pero es muy agotadora, requiere  de mucha energía, estar informado, requiere lectura, conciencia, en fin, es un proceso muy individual, pero como no se cría solo, o por lo menos no yo, entonces no siempre es fácil ponerse de acuerdo con la forma y el fondo con el otro cuidador, se que nos pasa a todos en todos los tipos de crianza.

Elegí  criar basado en esta línea que a veces parece permisiva (no lo es),  me encuentro a veces con la mano dura de mi esposo (que nadie cree que la tiene, porque es un mega bacán) y chocamos, no estamos de acuerdo y eso no ha sido fácil. Poco a poco he entendido que mis hijos aprenderán de cada uno algo valioso y que mi forma no tiene que estar 100% en línea con la de mi pareja, se trabaja siempre para que sea así pero no tiene que serlo, el tiene una forma, viene de una formación diferente a la mía, tiene unas motivaciones diferentes con su paternidad y encontrarnos siempre será nuestro propósito,  sin embargo ahora quiero que sea un motivo de encuentro y no uno de desencuentro, cada vez más trato más evitar convencer que mi manera es la mejor. En ese proceso aún estoy.

4. Mi familia política

Mi familia política es grande y amorosa, siempre siempre la he querido mucho, pero en mi maternidad fue muy difícil.

Fue difícil la comunicación, cumplir expectativas (de ambas partes), poner límites sin herir sentimientos, quitarle emocionalidad a las acciones, entender las emociones del otro, conocer y re-conocer la dinámica familiar independiente que estábamos teniendo mi esposo y yo con nuestros hijos, sin que eso afectará las anteriores como hijos, hermanos y demás.

Con el tiempo hemos entendido la nueva propuesta familiar, hemos tomado distancia donde nos ha tocado y respetado lo que no compartimos, pero como en todas las relaciones donde hay amor y también decepción, se hirieron sentimientos que nos ha costado recomponer.

Ahora me atrevo a hablarlo públicamente sin descomponerme, no fue fácil para nadie, fue muy difícil para mi, me cuesta no estar en completa armonía con los que quiero. Sin embargo puedo decir que estoy del otro lado, que todo pasa y que el amor siempre gana.

5. Mi tercer hija

La hija “no esperada”. Siempre quise tres hijos pero al parecer cuando lo decía habían tantos argumentos para desistir de esa idea que quedaba anulada mi ilusión de ser mamá de tres, siempre las finanzas y la comodidad económica primaba sobre el deseo de tener más de dos hijos, y si los que ya tenía eran hombre y mujer, de verdad, ¿para qué más?

Pues llego sorpresa, sin planear, hacía un mes me había quedado sin trabajo (desde ahí le digo a la gente que si tiene problemas con su vida sexual, ¡renuncie!) y la comodidad económica estaba amenazada. Lloré, por ser inesperada, por estar sin trabajo, por no tener un carro grande donde llevar a mis hijos cómodamente, lloré por miedo al que dirán. A las dos horas de enterarme y llorar, ya sentada con mi esposo a quien se le escurrieron las lagrimas de alegría por la ilusión de tener una tercera hija,   entendí que era un regalo que siempre había pedido y querido, era un motivo de alegría y felicidad y no podía permitir que se me aguara el rato, mi decisión de familia, mi alegría futura. No fue fácil, hubo caras largas y de preocupación que ahora se regocijan con nosotros de amor al ver a mi colada  risueña.

6. Amenazas

Si, debo confesar que caigo en la amenaza. Esta como en mi ADN, procuro racionalmente sacarla de mi crianza pero cada vez que me quedo sin herramientas y sin paciencia caigo, amenazo a mis hijos y después les pido que no lo hagan entre ellos. 😦

7. Me dan ganas de pegarles

Ayyyy me dan ganas de pegarles, duroooo. Entiendo a las mamás que pegan, no pegarles es ir en contra de un sentimiento muy muy fuerte y poderoso, un sentimiento que lo deja a uno casi sin razonar, es instintivo, es previamente aprendido, en defensa propia, es consiente (el deseo) e inconsciente (la consecuencia) al mismo tiempo.

Termino gritando o zarandeando de un brazo a mis hijos y sientiéndome fatal, la más maltratadora. Lo bueno es que logro contenerme y no pegarles como verdaderamente quisiera. Aún voy en ese camino, escudriñando mi historia, sanando mis dolores y escribiendo una nueva con mis hijos.

8. Me convierto en la versión no querida de mi mamá

Mi mamá es la mejor mamá del mundo, como la de todos, pero era brava, como todas también. Llega un momento del día en que me convierto en esa versión de ella que no me gustaba cuando era niña, estoy ahí y me salgo de mi por un instante y soy mi mamá pero no puedo parar, no puedo dejar de ser ella en ese momento que es corto en realidad pero para mi es tan largo que alcanzo a tener conciencia de lo que soy y de lo que hago. No me gusta pero no puedo parar.

9. Mi decisión de dejar de trabajar en una empresa

Me quede sin trabajo, quede embarazada al mes y aunque participé en procesos de selección y emprendí un proyecto nuevo, no me resulto nada que me generara ingresos. Una vez nació mi tercer hija ya estaba convencida de que mi lugar era en casa, que debía estar con mis hijos muy cerca y que debía apostarle a la independencia económica, emprendí un proyecto que actualmente tengo en coma profundo, no lo pude sacar adelante. Acomodarme a la nueva vida, de ama de casa, de chofer, de emprendedora al mismo tiempo fue lo más difícil que vivido en mi maternidad, pero siempre auto-justificando mi decisión, creyendo fielmente en que mi lugar era con mis hijos.

Como pareja nos costo asumirlo, cada fin de mes se nos convirtió en un montón de señalamientos y una absurda competencia para demostrar a quién le estaba tocando más duro en su rol. Una cosa es quedarse con los hijos y que la plata alcance y otra es quedarse con los hijos sin que la plata alcance y esa diferencia le abrió la puerta a muchas personas para opinar y juzgar, incluyendo obviamente a los que más queremos, en mi caso personal era mi papá el que no terminaba de entender aunque siempre admiró nuestra claridad, nuestra apuesta familiar y mi sacrificio laboral.

Cuándo verdaderamente no daba más la situación hicimos cuentas de lo que yo debía ganar para poderme ir y dejar mi casa “funcionando” y el costo era absurdo, entonces se evidenció que mi labor no era solo fundamentalista sino que yo estaba generando unos ahorros considerables en mi casa. Irme a trabajar fuera era irme por mucha plata y mucha responsabilidad lo que me dejaba automáticamente sin tiempo para mis hijos, ¿estábamos dispuestos? en principio no, pero la austeridad no es fácil de manejar. Para tener la posibilidad de elegir y dejarnos de quejar por la vida limitada económicamente que teníamos busqué chamba y encontré, hacíamos cuentas de lo que pagaríamos, ahorraríamos, del carro que compraríamos, pero, ¿y el tiempo?  y ¿mis hijos con quién estarían mientras yo convertía mi tiempo en plata?.

Gracias a Dios en eso coincidimos con mi esposo, y no, no estábamos dispuestos, definitivamente no era lo mejor para la familia, la plata nos caía bien, la necesitábamos pero iba en contra de la familia que queríamos construir. Elegimos. Elegimos tiempo, no delegar la crianza de nuestros hijos, familia; ¿el costo? alto, cuando no te alcanza no es fácil vivir pero seguimos apostándole a los proyectos independientes, de ahí surge Mamás al Ataque. Yo creo que vienen después de tres años unas grandes recompensas.

10. Reírme de mi

Me gusta reírme de mi, suelo hacerlo con mis amigas, nos reímos de mi locura leonica, de mi lactancia prolongada, de mi colecho, de mi crianza con apego que es agotadora, de la crianza respetuosa, de las veces que no práctico nada de lo que predico. Me hace bien reírme de mi, y esta bien que se rían de mi, pero ojalá conmigo.

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Te confieso: Desde que soy mamá tengo miedo de morirme

Tengo miedo de morirme, no le tengo miedo a la muerte, y en este momento tampoco le tengo miedo a cómo me moriré (aunque le pido a Dios que sea dormida).

Cuando mi papá murió me sumergí en las letras esotéricas que hablan de lo que pasa cuando uno se muere y ese viaje fantasioso de la vida después de la vida me ha generado curiosidad y eventualmente ganas de estar allá con él en medio de tanta dicha. Su muerte me ha hecho pensar en la mía, en cómo y en qué momento quisiera que me visitara.

Desde muy pequeña he pensado que mi vida no será larga, he comparado mi mano con muchas otras y esa línea que dicen ser la de la vida siempre se ve más corta que las demás, sin embargo a medida que el tiempo pasa me ilusiono con la idea de que los años me han llegado y aún me queda un buen tiempo acá.

Se que me espera un mundo de amor y perdón, que he sido una buena persona y no merezco menos que el Cielo así tenga que hacer un par de planas antes, se que allá llegaré. Pero me aterroriza la idea de irme mientras mis hijos estén pequeños, no quiero perdérmelos en vida, ni que crezcan sin mi.

No se si la maternidad viene empaquetada con ese temor a morir, o si tal vez la idea que he cargado años de que me iré joven me este jugando un mal tiempo ahora que siento que mi lugar es acá con mis hijos por mínimo dos décadas más.

Confieso que si bien no me preocupa cómo me moriré, no quisiera padecer enfermedad, dolor, o tener la incapacidad de dejarme morir si así me lo diagnosticaran; creo que no me dejaría morir solo si mis hijos están pequeños, quiero una muerte digna y si me diagnosticaran una enfermedad terminal después de los 50´s pienso que me dejaría morir dignamente, no me sometería a dolores extendidos bajo una ilusión efímera basada en el tamaño de mi Fé, no sometería a mi familia y respetaría ese momento pidiendo y casi suplicando que sea sin dolor, agradecería por tener tiempo para despedirme, perdonar y ser perdonada. Bueno, eso digo hoy, seguro para ese entonces estaré próxima a ser abuela y no querré irme tampoco, pero seamos sinceros, uno puede vivir sin un abuelo, pero sin la mamá es más doloroso y difícil.

Me enfría el corazón la idea, así sea lejana, de no estar cuando mis hijos tengan un desamor, cuando se casen o me den el privilegio de ser abuela, pero me da terror no estar para ellos cuando es tiempo de darles herramientas para vivir eso y más.

Pondré amor en cada miedo y calor en cada frío. Negaré ese miedo que tengo llenándolo de ilusión por vivir. Nada de lo anterior es diferente a la expresión honesta de una madre de tres hijos que desde que los tuvo se pregunta ¿qué pasaría si no estoy? ¿qué pasaría con mis hijos? ¿quién vería por ellos?

Supongo que la vida trae con ella el temor de perderla, y las que somos mamás la traemos en nombre de nuestros hijos, es así en mi caso. Quiero vivir ya, ahora, con lo bueno y lo no tan bueno, lo fácil y lo difícil, no quiero esperar a la pensión (que quién sabe si llegue) para vivir, pero le pido a Dios mínimo dos décadas más para dejar a mis hijos con lo mínimo para defenderse y gozar lo que sea que la vida les traiga.

Carta a mi hij@

Carta a mis hijas

No juzgaré la edad a la que decidas iniciar tu vida sexual, pero procura siempre hacer el amor y en ese acto sagrado disfrutar del sexo y no al contrario, recuerda que en ese momento compartimos una energía sagrada, asegúrate de recibir la que traiga más luz a tu vida.

Si por algún motivo quedas embarazada y decides interrumpir ese embarazo cuenta conmigo,  te acompañaré, sentiré tu dolor, el del bebe y el mío propio, tendrás mi hombro para llorar, mi mano para sostenerte y lo poco que se con la intención de mostrarte otras posibilidades, por favor escúchame aunque pienses que no tengo nada para decir que te sirva; te mostraré otro camino, no el más fácil pero con mucha certeza  el que considero correcto, insistiré en que te informes, oigas el discurso de quienes apoyan el aborto y el de quienes no lo hacen; para que sea una decisión tomada a conciencia, esa que te permitirá no arrepentirte y tener paz en el corazón y en el alma. Recuerda, que debes tener en cuenta lo que piensa el papá del bebe.

Escoge a un hombre que sea generoso, que se ría de él mismo, que ame a su mamá, su familia,  que le guste trabajar y que sienta pasión por lo que hace. Si decides ser soltera esta bien también pero siempre reencuentrate con la familia, es la que nos da motivos para vivir o nos ayuda a vivir mejor. Si decides no escoger a un hombre pero si a una mujer, entonces también estará bien, si me ves llorar cuando me lo cuentes no te preocupes, mis lagrimas serán de dolor porque sé que la vida será más dura contigo y si me lo cuentas ya con varios años encima entonces también estaré llorando por no haber estado ahí para ti en ese proceso que no es fácil, pero no veré en ti ningún pecado como dicen los religiosos radicales que a mi parecer deciden no salir de lo que creen interpretar de su libro sagrado. En ese caso encuentra a una mujer que te respete, que te ame y debo confesarte que me gustaría que esa mujer y tu quisieran ser mamás. Cuenta con mi apoyo incondicional y con que veré en ti toda la pureza y nada de enfermedad por caer rendida de amor ante un alma que coincidió ser de tu mismo sexo. Yo confió en ti, en las capacidades y los valores que te hemos enseñado, en tu buen actuar y tu buen proceder, en tu juicio.  Sé que serás una gran mamá sin importar si te van a gustar los hombres o las mujeres; lo se porque te estoy criando también para ser buena en esto de ser madres y porque veo en ti carácter y criterio; se que no serás mala y que tu sexualidad nada tendrá que ver con tu maternidad. No desfallezcas ante esas personas que creen que estas enferma, entiende que su mente no les permite entender el amor de otra manera a como entienden el propio, respétalas, trátalas con dulzura y envíales luz; sin embargo no permitas que se metan en tu vida privada ni que opinen sobre tus más íntimos intereses.

Cuando seas mamá (si decides serlo), el reto es que cometas menos errores de los que cometí contigo y tus hermanos y para eso linda, también te debes preparar, debes saber controlar tus emociones para así enseñarlo, contar con tiempo para ejercer ese rol, leer las teorías de como criar y ejercer la que mas esté acorde con tu instinto maternal y el ideal de lo que quieres que tus hijos sean cuando grandes, debes ser paciente, recordar que ellos te estarán mirando y que así aprenderán también de ti, debes ponerte de acuerdo con tu pareja, tener cuidado con tus palabras y no olvidarte de respirar. No será fácil pero  te prometo que vale la pena. No te olvides que tienes una responsabilidad de país y de mundo cuando crias a otro ser humano.

En general con la gente, creo que aveces es mejor hacer oídos sordos, mide tus palabras, asegúrate de no hacer daño con ellas, las cicatrices que dejan son difíciles de quitar. No te olvides de tu vida espiritual, esa es la que te va a permitir escuchar a Dios y vivir en él.

Disfruta, protege y ama a tus hermanos, ellos son contigo lo más sagrado que yo tengo y lo que mas amo.

Carta a mis hijo

No juzgaré la edad a la que decidas iniciar tu vida sexual, pero procura siempre hacer el amor y en ese acto sagrado disfrutar del sexo y no al contrario, recuerda que en ese momento compartimos una energía sagrada, asegúrate de recibir la que traiga más luz a tu vida.

Si por algún motivo tu chica queda embarazada y decide(n) interrumpir ese embarazo cuenta conmigo,  te acompañaré, sentiré tu dolor, el del bebe, el de ella y el mío propio, tendrás mi hombro para llorar y mi mano para sostenerte. Procura hacer parte de esa decisión, no la vayas a dejar sola, sé quien la sostiene, dale Fé, dile que tu estarás ahí para ella, y sobretodo cúmplele esa promesa.   Yo te ofreceré lo poco que sé para mostrarte otras posibilidades, por favor escúchame aunque pienses que no tengo nada para decir que te sirva; te mostraré otro camino, no el más fácil pero el que considero correcto, insistiré en que te informes, oigas el discurso de quienes apoyan el aborto y el de quienes no lo hacen; para que sea una decisión tomada a conciencia, esa que te permitirá no arrepentirte y tener paz en el corazón y en el alma.

Escoge una mujer donde la plata no sea lo mas importante en su vida, que sea generosa, ame su familia, sea apasionada, que ojalá tenga la famosa inteligencia emocional (esa le va a servir a todos en casa cuando tengan familia si deciden tenerla) y que encuentre lo importante en el estar y en el presente.   Si decides ser soltero estará bien también pero reencuentrate con tus hermanas y nosotros tus padres (si aún vivimos) para llenarte de ese amor que solo la familia te puede brindar. Si decides no escoger a una mujer pero si a un hombre, entonces también estará bien, si me ves llorar cuando me lo cuentes no te preocupes, mis lagrimas serán de dolor porque se que la vida será más dura contigo y si me lo cuentas ya con varios años encima entonces también estaré llorando por no haber estado ahí para ti en ese proceso que no es fácil, pero no veré en ti ningún pecado como dicen los religiosos radicales que a mi parecer deciden no salir de lo que creen interpretar de su libro sagrado. En ese caso encuentra un hombre que te respete y te ame. Si quieres ser papá asegúrate de que ese hombre del que estas enamorado también quiere serlo y sean fuertes para escuchar en el camino de la paternidad muchos: ¡No eres capaz, si, por tu enferma sexualidad!.

Cuenta con mi apoyo incondicional y con que veré en ti toda la pureza y nada de enfermedad por caer rendido de amor ante un alma que coincidió ser de tu mismo sexo. Yo confió en ti, en las capacidades y los valores que te hemos enseñado, tu buen actuar, buen proceder y en tu juicio.  Sé que serás un gran papá sin importar si te van a gustar los hombres o las mujeres; lo se porque te estoy criando también para ser bueno en eso de ser padre y porque veo en ti carácter y criterio, se que no serás malo o desequilibrado y que tu sexualidad nada tendrá que ver con tu paternidad. No desfallezcas ante esas personas que creen que estas enfermo, entiende que su mente no les permite entender el amor de otra manera a como entienden el propio, respétalas, trátalas con dulzura y envíales luz; sin embargo no permitas que se metan en tu vida privada ni que opinen sobre tus más íntimos intereses.

Cuando seas papá, tu reto será ser mejor de lo que fue tu papá contigo, comulga con la forma de criar que mas se le facilita a tu pareja, infórmate, controla tus emociones, tolera las de tus hijos, enséñales como controlarlas, ponles nombres y por favor se paciente con el llanto. Recuerda que ellos te estarán mirando y que así aprenderán también de ti, debes tener cuidado con tus palabras, y no olvidarte de respirar. No será fácil pero  te prometo que vale la pena.

En general con la gente, creo que aveces es mejor hacer oídos sordos, mide tus palabras, asegúrate de no hacer daño con ellas, las cicatrices que dejan son difíciles de quitar.  No te olvides de tu vida espiritual, esa es la que te va a permitir escuchar a Dios y vivir en él.

Disfruta, protege y ama a tus hermanas, ellos son contigo lo más sagrado que yo tengo y lo que mas amo.

Mis hijos

Carta a mi vecina

Taller Narrativa:

Carta a Mi vecina

He visto que eres mamá de cuatro bellos hijos aunque solo estés criando tres, veo como se te iluminan los ojos cuando los ves, se que son tu vida, veo como te los disfrutas cada oportunidad que tienes. Te veo madrugar mucho para trabajar, te veo llegar de día cansada pero lista para darle de comer a tus hijos, revisar sus tareas, darles las buenas noches, seguramente leerles un libro y finalmente fumarte un cigarrillo ojalá en silencio. Así te veo cada día, seis de siete días a la semana.

Me pregunto si tienes tiempo para ti, si te tomas 20 minutos del día para hacer lo que te gusta, si hablas con tus amigas, si tienes tiempo con tu esposo, si se pueden tomar una copa de vino de vez en cuando, me pregunto qué haces cuando la sangre se te sube a la cabeza, cuando sientes ya no poder más, cuando la paciencia se te acaba, me pregunto si tienes con quién hablar de esto, si la culpa te invade de repente y lloras desconsoladamente.

Yo también soy mamá. Te cuento que pierdo la paciencia muchas veces al día, que tengo poco tiempo para mi y que no me tomo copas de vino con mi esposo casi nunca. Mi forma de criar hoy es muy diferente a la que tuve cuando empecé este viaje de la maternidad, creía saberlo todo, aseguraba que la maternidad era innata y no había nada que fuera útil leer, eso sí leí cuidadosamente un libro para adiestrar el sueño de los niños; te confieso que ya no podía más, me sentía incapaz de pasar una noche adicional con el sueño interrumpido, sentía que no era una buena persona al otro día; sin embargo llore mucho al oír llorar a mi bebe y seguir instrucciones de no acudir a el, para “enseñarlo a dormir”. Después entendí que a quien adiestraba era a mi  para no correr a consolarlo. Él sin poder hablar me pedía, me necesitaba solo a mi y yo hacía un esfuerzo antinatural por ignorarlo.

Como eso me han pasado cosas que me han llenado de culpa y de dolor. Una vez mi hijo de 3 años quería pasarse a mi cama, yo estaba exhausta y me puse muy brava, le dije que no lo podía seguir haciendo que ya todo el mundo me decía que no era sano, le manifesté mi necesidad de dormir la noche entera, y finalice diciendo: No puedes venir a mi cama hasta que sea de día. El lloro mucho, vencido ante la imposibilidad de ir a mi cuarto dejo de llorar y cada 10 minutos me preguntaba: ¿mamá ya es de día? y yo enfática y desesperada le contestaba: no, ¡duérmete ya!, incluso me paré y le di una palmada por primera vez, no fue dura pero si muy injusta; volví a acostarme y cuando se hizo de día lo deje entrar, cuando se recostó por fin en mi regazo, suspiró profundamente con un sentimiento de paz y tranquilidad. Yo aún cansada porque a pesar de mantenerme firme en mi decisión no logré dormir como yo quería,  le toque la frente y estaba con fiebre …. bueno, yo llore como 3 días seguidos, aún contándotelo lloro. Desde ese día mi cama no ha dejado de ser la suya, se volvió natural tenerlo tan cerca como el quiera, hay noches que no llega y otras que si, cuando aparece es porque me necesita y ahí estoy para el, se que en un par de años no se le antojará hacerlo y yo si querré aún apapucharlo desmedidamente entre mis cobijas, así que por ahora lo disfruto.

Las últimas semanas a través de más de dos paredes te he oído gritar, incluso oí a uno de tus hijos llorar por un par de nalgadas que le diste porque no estaba bien pegarle a otros niños, oí su voz temerosa cuando le preguntabas si había entendido que no se le debía pegar a los demás. Los oigo entre ellos amenazándose con contarte a ti lo que han hecho y asegurándose un correazo por eso.

Justo un par de días después de escucharte, perdí el control, me enfurecí y uno de mis hijos término untado de eso que era solo mío. Él me retó y cuestionó cada instrucción que yo daba, por segunda vez ya casi 4 años después le di otra palmada que justifiqué equivocadamente por pegarle a uno de sus hermanos. Cuando logré entrar en silencio y escuchar el amor que traigo adentro, me di cuenta que me quedo fácilmente sin herramientas, que espero que hagan lo que les pido muchas veces sin preguntar por qué, pero también anhelo ver en ellos una personalidad lo suficientemente fuerte para no dejarse convencer del más fuerte de su colegio y ojalá de nadie en su larga vida;  espero sean niños obedientes pero también quiero que tengan criterio… y entonces no se como enseñar todo eso sin agotarme, sin sentirme extremadamente demandada.

No tolero el llanto número cinco del día, no importa por qué llora, no quiero más llanto en mi casa. Hasta he caído en la trampa de ser muy fuerte con mis hijos cuando hay alguien cerca, incluso lo he hecho cuando tu has estado alrededor, con la intención de omitir duda alguna de lo bien que los críos, para que no vayan a decir que soy una mamá a la que sus hijos se la montan.

Cuando llega verdaderamente la calma, me doy cuenta que la única adulta en casa soy yo; la responsable de dar ejemplo, quien lleva treinta y pico de años aprendiendo a controlar sus sentimientos, he sido yo,  quien le ha puesto nombre a los sentimientos por tantísimo tiempo y aún aveces no se como verbalizar lo que me pasa por dentro. Les pido a mis hijos que no se griten y yo casi siempre grito después de las seis PM porque ya el cansancio me cobija por completo, no les pego a excepción de esas dos veces que ya te conté, pero varias veces los he cogido duro del brazo y les he hablado muy cerca de su cara, sin gritar y sin pegar pero sin lugar a dudas los he herido y agredido profundamente;  he aplaudido para llamar su atención y que hagan caso; para mi tristeza, lo único que he logrado con todo lo anterior es: asustarlos.

Yo no quiero que me tengan miedo y que no peguen a los demás por temor a que yo les termine pegando más duro por hacerlo, yo quiero que sepan que no se le pega a nadie, que uno debe respetar a los demás por ser quienes son. Quisiera que me escuchen cuando no grito, que sepan que si riegan el jugo lo malo no es que yo los regañe por hacerlo sino que lo van a tener que limpiar ellos porque a ellos se les regó;  porque cada cosa que uno hace en la vida real tiene consecuencias pero yo no quiero ser la mala consecuencia de lo que considero hacen de manera equivocada, yo quiero ser quien le muestra el mejor camino, y ser la que le va a enseñar a mis hijos de mil maneras si es necesario  lo que creo que deben aprender.

¿Qué si los gritos, las amenazas y las palmadas funcionan? No solo funcionan sino que es el camino fácil para quien esta criando, cumplen su objetivo inmediato y también estoy segura del sentimiento que provoca: miedo y rabia. Anhelan el día en que sean grandes para poder tener ese poder y finalmente protegerse. Yo estuve ahí muchas veces queriendo vengarme del dolor que sentía.

Días y episodios de gritos en casa por desesperación, por falta de tiempo para mi, por falta de herramientas para volver a mi centro he tenido miles; pero acá voy en el recorrido de aprender a ser la mamá que quiero ser, tratando cada día de gritar menos, con conciencia de lo que quiero enseñar a través de mi ejemplo y mi crianza. Quiero ser una mamá que no grita, no amenaza, es respetuosa con sus hijos, enseña a no pegar no pegando, amorosa, que se mantiene en su centro…enfin, nada fácil. Lo que quiero ser me exige mucho a todo nivel, emocional y físico. Este rol maternal tiene una complejidad que jamás dimensioné, eso si, viene con  mucha satisfacción y amor, afortunadamente.

Te escribo esta carta contándote mi historia no solo para que veas lo que me he equivocado, lo hago sobretodo para que leas en mi la conciencia que tengo de esas equivocaciones. Te admiro y me he sentido como tu muchas veces, te entiendo, no te juzgo, no cuestiono tu amor de madre; espero que encontremos una forma donde la culpa no nos invada. Estoy acá para que te quejes todo lo que quieras, también para animarte a hacerlo mejor cada día, lo que escuché de ti hace unas semanas, he sido yo muchas veces en mi vida de mamá.

No solo somos mejores mamás, somos mejores personas gracias a nuestros hijos.

Conciencia Colectiva

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Creo que hace mas de un año no escribo para Clan Mamá. Hoy vuelvo a escribir consternada de lo que pasa con nosotras las mujeres que seguimos patinando entre el equilibrio entre la maternidad y la vida laboral y productiva.

Encuentro mujeres que ya tienen los hijos en el colegio y cuestionan su decisión de abandonar su trabajo y dedicarse 100% a su familia, no porque tengan arrepentimiento de haber estado los primeros y mas importantes 5 años con sus hijos; el sentimiento se debe a que creen ya no saber nada, que ya no son lo que alguna vez fueron en el mundo laboral.  ¡Claro que no somos la misma mujer! Yo me siento definitivamente mejor, mas madura, mas capaz de encontrar mi centro, más capaz de controlar mis emociones, más eficiente, mejor administradora, capaz de vivir bajo presión, capaz de vivir con menos, capaz de ubicarme mejor con las demás personas, capaz de juzgar menos, enfin definitivamente me siento un mejor ser humano.

Con mucha ilusión y valentía nos atrevemos a buscar trabajos de medios tiempos que nos permitan cumplir con el rol que consideramos y sentimos  debemos cumplir: el de mamá presente y el de la vida productiva para suplir lo exigente del mundo de hoy:  los colegios extremadamente caros, la ilusión de tener un buen carro o dos y ojalá salir de vacaciones dos veces al año (una con hijos y otra sin hijos).  Aunque sea casi elemental para todos a mi no me deja de sorprender, la mayoría de las mujeres estamos en el mercado laboral, somos pilas exitosas, eficientes; ¿se le olvido a la gente que también nacimos para ser mamás, se nos olvido a nosotras las mujeres?, ¿se nos olvido qué instintivamente la mayoría de mujeres necesitamos estar cerca de nuestros hijos como ellos con nosotras?, ¿se nos olvido que estamos criando la población del mañana?, ¿se nos olvido que tenemos una responsabilidad enorme con nuestro país? Un país en guerra hace muchos años que se merece un futuro con adultos criados por sus madres, con autoestima, con amor, con herramientas emocionales que los dejen crear sanamente un mundo en paz.

Siento que nos falta ponernos de acuerdo a las mujeres que somos mamás;  dejar de quejarnos porque no tenemos mas opciones que salir a trabajar y evitar dejar a nuestros hijos cuidados por abuelas y niñeras ( no creo que las abuelas no deban ayudarnos, creo definitivamente que la crianza debe ser apoyada, en clan justamente y ¿quién mejor que las abuelas?, pero no delegar la crianza, definitivamente no),  dejar de quejarnos porque ahora nos toco así, ahora no tenemos opción mas que trabajar para tener la vida que los hijos se merecer y nosotros por supuesto …..

Creo que debe haber una conciencia colectiva sobre lo que nuestros hijos verdaderamente necesitan, yo creo que necesitan a su mamá mas tiempo,; dejar de pensar que los niños pequeños no se dan cuenta (si se dan cuenta, no lo verbalizan que es bien diferente), entender que no hay mejor regalo para ellos que nosotras y lograr un equilibrio; salir a trabajar jornadas mas cortas así eso signifique tener menos comodidades, exigirle al mercado laboral que respeten nuestra maternidad y que recuerden que el papel que hacemos con nuestros hijos será también para tener un mejor país o mundo.

Creo que  somos capaces de hacer las dos cosas bien, siempre y cuando seamos equilibradas; yo no me siento capaz de trabajar entre 8 y 10 horas diarias como se hace en este país y llegar a casa y ser la mamá que debo y quiero ser, pero definitivamente si encuentro un trabajo de medio tiempo, me siento capaz de hacerlo bien y poder concentrarme en mis hijos el tiempo que estoy con ellos.

Nunca antes había estado tan cansada como desde que me dedique a mis hijos 100%, gracias a Dios tengo un esposo que sabe  y valora que es lo que hago, el admira mi labor;  los lunes sale sonriente a la oficina porque a pesar de amar a mis hijos y disfrutar el tiempo que pasa con ellos, esta cansado del fin de semana, esta agotado física y emocionalmente (y eso que el fin de semana somos dos en la tarea), esta necesitando salir de casa para componerse nuevamente y estar bien, en calma, dispuesto a enseñar pacientemente, entrenado para recoger cada dos pasos algún juguete, zapato, ficha de lego que se encuentra en el camino… enfin necesita salir a trabajar para volver a casa bien. Bueno, yo también; quedarme fue mi elección pero es lo mas agotador y demandante a todo nivel que he hecho. Ya mis hijos están con otras actividades y yo también quiero otras actividades, necesito los recursos en mi casa entonces esa otra actividad puede ser en este caso un trabajo que me de remuneración; pero no me puedo ir todo el día, mi convicción  es mas fuerte que mis ganas de viajar dos veces al año.

Respeto profundamente a las mamás que salen a trabajar 8 y 10 horas al día, no las juzgo, es posible que hayan encontrado su equilibrio así, es posible que verdaderamente no tengan mas alternativas y sin embargo  la culpa no las deje en paz, es posible que se hayan creído el cuento que no son tan maternales y que ellas no nacieron para estar con sus hijos todo el tiempo; es posible que literalmente no se sientan capaces de ser mamá 100% porque como he dicho antes, es lo mas retador y exigente que una mujer pueda experimentar, o es posible que se sientan identificadas con ese post y quieran hacer parte de la conciencia colectiva para que las mujeres encontremos trabajos de medios tiempos y podamos ir y estar con nuestros hijos, podamos criarlos nosotras con todo lo que la palabra significa, podamos dejar la culpa al lado y lograr el tan anhelado equilibrio:  despejando la cabeza y poniéndola a funcionar en otras cosas, estando presente con nuestros hijos, aportando dinerito a la casa para pagar las exageradas pensiones de los colegios que nos gustan y tengamos con que pagar el tan merecido descanso.

Así que no me queda mas que invitarlas a la conciencia colectiva, invitarlas a pedir tiempo flexible en la oficina, pedir trabajos de medios tiempos;  empoderarnos de este papel multifuncional del que terminamos siempre alardeando pero que al final alguna tarea queda a medias; las invito a hacer las dos cosas bien pero equilibradamente, exijamos los derechos que tenemos como madres de los futuros empresarios, artistas, políticos de este país y de este mundo.

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